Kill la Kill

Salgámonos un poco de lo normal y reseñemos un anime. No he visto aún el último episodio de esta serie, pero no creo que importe, no va a ser otra cosa que la guinda que culmine este estrafalario pero increiblemente disfrutable pastel.
Academia Honnöji. Matoi Ryuko es una joven que llega a la ciudad con la mitad de una tijera gigante como único equipaje. Esta tijera fue el arma que usó el asesino de su padre para acabar con este, y Ryuko está decidida a averiguar la verdad sobre ese asesinato. Pero encontrará ante ella un instituto dictatorial gobernado por Satsuki Kiryuin y los trajes hechos de biofibra que esta controla y que dan superpoderes a los alumnos. Con la ayuda de su nueva mejor amiga Mako y del traje parlante mágico que su padre dejó para ella, Ryuko tendrá que desentrañar los oscuros misterios de la academia…
El argumento puede ser usado para reflexionar sobre la libertad y las dictaduras, la individualidad y las masas, la familia y la amistad. Se pueden hacer lecturas sobre estos puntos de una forma bastante clara, pero a nadie le importa. Kill la Kill tiene algo de contenido, pero es una serie entregada por completo al continente. Una ida de olla superlativa que no tiene otro objetivo que entretener de la forma más exagerada y alocada posible.
Surgida de las mentes de los creadores de Gurren-Lagan, esta serie por su alocado planteamiento y su desmesura visual puede considerarse una secuela espiritual de aquella, y aunque se maneja en un ámbito mucho menor que aquella, también tiene la virtud de no apuntar tan alto como aquella serie que para mi pecaba de pretenciosa. Dicho desde ya, yo prefiero esta serie a aquella. No obstante, como la serie de los robots y los taladros, tenemos épica para aburrir, momentos inolvidables y una colección de personajes absurdamente carismáticos.
Pero si hay algo que define a la serie es su estilo gráfico. Los diseños de Kill la Kill tienen cierto aire retro, con una clara predominancia de líneas y ángulos rectos por parte de los enemigos que contrasta con las suaves curvas y estilo desenfadado de la protagonista, como existe también una diferenciada paleta de colores (negro caótico y rojo pasión para la protagonista, blanco puro y azul frío para los enemigos). Estas simples pautas de diseño enmarcan escenarios sobrecargados e ilógicamente grandes. Kill la Kill es un anime que tiene por objetivo la espectacularidad, y eso significa que cuanto más mejor, si una pared puede tener 50 metros de alto será mejor que una de 5, si de una explosión pueden salir volando 200 personas en puesto de despeinarse 2, pues no hay duda alguna de que opción tomará la serie.
Y todo ello con una animación… cuanto menos peculiar. La serie recurre a la comedia para evitar tomarse en serio y ello se traduce no ya con una deformación habitual de todos los personajes en los gags, si no en que la inmensa mayoría de los combates son también una parodia y -además de algunas estrategias y ataques absurdos- tenemos una animación que, igual que recurre al ordenador o se atreve con perspectivas y planos bastante audaces, no tiene problemas en renunciar a cuadros de animación y tomar en ocasiones el aspecto de un gif o una animación flash.
Luego aparte tenemos a Mako y sus locuras
Las peleas tienen un ritmo y una intensidad brutal; pero la serie en si tiene un ritmo muy elevado y -a pesar de lo reiterativo que es el enfrentamiento Ryuko-Satsuki unicamente en unos pocos de sus 24 episodios tuve la sensación de que la trama se ralentizaba o no avanzaba con la velocidad habitual de la serie (ejemplo de ello es que incluso cuando hacen un resumen este dura lo que el opening y es narrado al ritmo de Orfeo en el inframundo de Offenbach). La velocidad de la serie es brutal y los giros de guión y cliffhangers se suceden a gran velocidad con la complicidad del espectador.
En la banda sonora tenemos a Sawano, uno de los músicos más inspirados del panorama actual, y junto a ese gran par de insert songs que son “Before my body is dry” y “blumenkranz” el cuerpo me pide mencionar esos combates al son de grandes temas de música clásica como “Pompa y circunstancia” o la quinta sinfonía de Beethoven.
No puedo cerrar la reseña sin mencionar uno de los puntos más polémicos de la serie: el fanservice. Las protagonistas luchan practicamente en bolas. Lo considero casi paródico al ser la ropa la gran enemiga de la serie y formar los buenos una alianza nudista… pero si bien la serie no se priva de mostrar carne masculina como gag, si bien el estilo y la animación reducen al máximo el erotismo de las batallas en favor de la comedia y la simple y más apabullante acción, es cierto que hay algún que otro plano un pelín exagerado y un par de escenas de baños lésbicos algo subidas de tono. No obstante, me reafirmo en el tono paródico y exagerado de este manga, y el que las protagonistas luchen desnudas no es más que otro componente ridículo del cúmulo de chorradas que dan vida a esta serie.
¿Recomendable? No, lo siguiente. Es un anime particular por lo absurdo de su argumento y lo exagerado de sus formas. No obstante, pocas series me han divertido más en estos últimos años. Espectacular y adictiva como pocas, creo que esta es una de esas series que no es ya que sea imposible en literatura, cine, animación oriental… es que creo hasta en manga perdería gran parte de su fuerza por la importancia del movimiento y el sonido en su desarrollo. Es una de esas series concebidas por y para el medio del anime.
escrita por eter
Anuncios

Deja un comentario, son importantes para nosotros

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s