EL MEJOR ANIME DEL SIGLO XX

Reseña complicada. Esta serie larga, es densa y es compleja, pero decir que la recomiendo sería quedarse corto. No es un anime que recomiende. Esta es una serie que ya no solo dignifica el normalmente infravalorado mundo del anime elevándolo hasta cotas inimaginables, esta es una “obra” que trasciende géneros, como lo trascienden los grandes libros o las grandes películas. Esta es una serie se eleva por encima de cualquier tipo de nacionalidad, formato o prejuicio. Es cultura, arte, refinada en su más disfrutable forma. No es un anime que recomiendo. Es una pieza de arte que debería estar castigado no ver.
Así pues, comienza mi reseña que, como es previsible tras tan grandilocuente primer párrafo, no será corta. Mis reseñas suelen ser largas, pero normalmente las escribo de un tirón; en esta ocasión no, hay premeditación y alevosia. Esta vez he pensado algo más la reseña y ha acabado entrando dentro de lo que yo llamo “reseñas largas”. Mis agradecimientos por anticipado a todos aquellos que la lean, y más aún a aquellos que la comenten (que serán pocos, pero creo que cualquiera que haya visto la serie al menos me regalará un par de frases, porque cualquier excusa es buena para recordar esta epopeya y las emociones que transmite).
Así pues, comienza la reseña de una superlativa mezcla entre la space opera asimoviana de “Fundación” y las conspiraciones e intrigas palaciegas de una novela histórica que es quizás el mejor anime que he visto en mi vida.

Legend of the Galactic Heroes

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Comenzaré por los defectos, que son pocos y casi inevitables.

Es una serie muy hija de sus tiempos, y eso en la ciencia-ficción siempre es un lastre, pues ni los escritores más imaginativos pueden evitar crear unos futuros basados en el presente en el que viven, y antes de los noventa era imposible pensar en algo como esa sociedad de la información que internet ha creado. Resulta pues dificil pensar que en el futuro todo no este controlado por infinidad de cámaras y ordenadores, y desde luego algunas escenas como la que constituye la primera toma de Iserholm resultan anacrónicamente ridículas. Pero estos son los únicos defectos de esta serie, y no importan verdaderamente pues este es un anime que esta ubicado dentro de varios siglos pero que podría estarlo -y más comodamente- hace unos cuantos. Porque hay algún que otro elemento de ciencia-ficción en la serie (algún que otro avance curativo o científico y una espectacular batalla al borde de un agujero negro), pero este es un anime claramente atemporal. Como en la saga de Hari Sheldon y la psicohistoria, esta serie se centra en las masas y los grandes movimientos de la historia (colocando unos pocos individuos que no dejan de ser unas figuras creadas por los propios acontecimientos de sus tiempos y los precedentes).
Es una serie que, además tiene algunos problemas en lo que a algunas relaciones personajes se trata, pues algunos resultan bastante forzadas. Pero este defecto existe sobre todo en algunos romances muy secundarios, siendo las relaciones entre los protagonistas magníficas y muy emocionantes. Este es un anime de los 80 y 90, y entonces se narraba de otra forma, y es sobre todo un anime socio-historico… así que prefiero que el romance entre Julian y Karin sea cutrecillo a que quiten escenas a Reuental y Mittermeyer para mejorarlo.

Y ahora pasaré a las virtudes de este anime, y en las más de 50 horas que lo componen (110 OVAs de unos 25 minutos) hay espacio para muchas virtudes.

Por Ernest Mecklinger. La serie artisticamente.
Los diseños de la serie son sobrios y elegantes. Tanto personajes como escenarios tienen un corte muy tradicional y se nota un estilo muy europeo del siglo XIX. La serie, a pesar de estar ambientada en el futuro, parece vivir en un universo de la alemania del año 1800. Heráldica germánica a mansalva viene acompañada por unos trajes muy “aristocráticos” y unas arquitecturas a todas luces clásicas plagadas de columnas, columnas y grandes espacios abiertos. Los diseños de la serie son muy anacrónicos y resulta chocante en un primer momento en un anime de ciencia-ficción, pero es algo a lo que uno pronto se acostumbra y que en ningún momento resulta perjudicial para la serie.

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Los diseños de personajes son excelentes, mostrando una colección de “adultos” (algo que se agradece siempre) perfectamente diferenciados pero en ningún momento ostentosos o ridículos. El estilo de la serie es muy sobrio y clásico, y los personajes que lo protagonizan parecen sacados cuadros de de la época de Napoleón.

Por Joseph Fritz Bittenfeld y Walter von Schenkopp. El movimiento de la serie.
El movimiento en la serie es relativamente escaso. La mayor parte del tiempo nos encontramos en escenarios cerrados donde los personajes debaten sobre cuestiones de política o sociología sentados tranquilamente o haciendo algún que otro aspaviento, aquí vemos una animación muy tradicional con escenas pequeñas y unos pocos cuadros de animación para las zonas en movimiento. Es un tipo de animación que acostumbrados a la animación moderna no resulta demasiado espectacula, pero la serie no ha envecido demasiado mal en este aspecto y sigue funcionando bien.
El movimiento aparece durante las batallas. La inmensa mayoría de las batallas no son otra cosa que gigantescas flotas de cruceros espaciales disparándose entre ellos, y destruyéndose porque la movilidad de estas moles es bastante reducidad… pero aún así resultan espectaculares. Normalmente vemos las batallas a través de monitores que muestran los movimientos de las flotas como gigantescos bloques, quizás no sea demasiado espectacular pero bastante divertido e instructivo, y también transmite bastante emoción y creo que es un gran acierto a la hora de mostrar este tipo de batallas (particularmente estoy ya muy cansado de ver batallas con tantas explosiones y movimiento que no te da tiempo a entender nada, algo tan distinto como esto se agradece).
En ocasiones dejamos a los comandantes para pasar a acompañar a algún que otro soldado raso, y entonces la serie se mueve a las batallas de cazas. Son escasas estas escenas, pero el movimiento es espectacular y vemos travelings y zooms con algunos ángulos muy buenos. Si tenemos en cuenta la época de la serie, las batallas de “Spartans” y “Valkyries” (unos nombres que son el enésimo signo de genialidad de la serie) son impresionantes.
Luego quedan las batallas de cuerpo a cuerpo y los tiroteos. En las distancias largas las batallas entre soldados son bastante flojas y muestran el clásico intercambio de rayos laser que sólo dan a los soldados anónimos (excepto en un par de momentos MUY IMPORTANTES), sin embargo cuando el combate se basa en armas blancas gana en fuerza y llena la pantalla, y normalmente consiste en los RosenRitter aplastando todo lo que encuentran a su paso, pero en un par de ocasiones tenemos unas pocas peleas cuerpo a cuerpo algo mejor planificadas pero no es este un escenario en el que la serie se mueva con demasiada soltura.
Es imposible no mencionar aquí que, aunque no es la normal general, la serie es por momentos extremadamente gore. Vemos miembros amputados, hombres partidos por la mitad que se arrastran al lado de otros que intentan recoger sus propias tripas, vemos suicidios (voluntarios y “con ayuda”), escenas de masacres, alguna que otra violación e incluso algún que otro juego con cadaveres. No es común, pero la serie va sobre la guerra y mueren millones y millones de personajes, y de vez en cuando la serie piensa -y creo que es bueno- que no está de mal recordar que en cada crucero que explota hay bastantes hombres que ya no volveran con sus familias.

Por Willibald Joachim von Merkatz y Alexander Bucock. Bajo la dirección de la más vieja escuela.
Dirección clásica, como no podía ser de otra forma en una serie de estas circunstancias. Unas pocas piruetas en las batallas de cazas y un poco de simbolismo básico y no demasiado rebuscado, el resto… tan sobrio y elegante como el mismo aspecto de la serie. Planos cortos para mostrar diálogos y primeros planos para enfatizar las palabras o los pensamientos mudos de algún personaje (recurso especialmente usado con Oberstein), planos amplios y picados para mostrar un gran conjunto de personajes. Hay alguna que otra contada secuencia en movimiento, pero los personajes suelen moverse sobre escenarios estáticos y desde luego el concepto de “plano-secuencia” es impensable en la serie.

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El enfoque de la serie misma es muy serio. No hay grandes escenas dramáticas sobrecargadas más allá de unas cuantas muertes remarcadas, y todos los personajes se comportan con una seriedad impresionante sin caer nunca en el sentimentalismo. En la serie hay sentimientos, pero tienen su momento y su lugar, y por suerte estos son bastante concretos y precisos (la única excepción seria Reinhard, algo “emo” tras cierto acontecimiento, pero esto es poco menos que imprescindible para comprender su personalidad y sus actos). Quizás por limitaciones técnicas, no hay grandes alardes de animación facial. En este sentido los personajes hablan, actuan y alguno que otro “mira”, pero nada más. La narrativa es muy clásica y esta alejada de la introspección tan habitual en nuestros tiempos.
El recurso narrativo más interesante es el de la figura de “segundo narrador”, un recurso muy complicado y arriesgado y que raras veces he visto en anime. Sin embargo en esta serie funciona de maravilla al convertirla en un falso documental, pero trataré este punto más adelante.

Por Ernst von Eisenach. La música no necesita palabras.
“Legend of the Gallactic Heroes” es, simple y llanamente, el anime con la mejor música que jamás he visto. Básicamente es un recital de centenares de piezas de clásica. No hay lugar para ninguna composición de otro tipo, e incluso los opening y ending tienen un corte muy adulto y maduro (y son bastante flojos, para que nos vamos a engañar). Pero este anime no puede ser calificado de otra manera que de regalo para los oídos. Algunos cortes son terriblemente conocidos, otros… pues por lo menos por un humilde servidor no, pero tanto los cortes grandilocuentes y épicos como los intimistas estan perfectamente integrados en la serie y conforman un elemento narrativo más que potencia las emociones generadas por las imágenes que vemos en la pantalla.
Tengo que mencionar también a los dobladores, muchos de ellos míticos Murai y Reinhard no son otros que Piccolo y Vegeta en Dragon Ball Z(si alguien la ha visto en japones claro esta XD), Kessler es Char Aznable (en el momento que lo escuche, dije esto se hara mas interesante ) y, en general, tenemos medio casting de series tan míticas como Lupin o Sailor Moon). Algunas voces son meramente funcionales, pero Reinhard, Oberstein o Reuental tienen voces sencillamente inolvidables. Grande, como todo lo de esta serie, el trabajo de sus seiyuus.

Dejo atrás los aspectos técnicos y narrativos de la serie para centrarme en la historia y el mensaje que encierran.

Por Adrian Rubinsky y de Villiers, Ulrich Kessler, Neidhardt Müller. Negro, gris y blanco. El bien, el mal y el otro bien.
Citando al gran Yang Wenli “unas pocas guerras son el bien contra el mal, la mayoría son un bien contra otro bien”. Siendo Yang Wenli uno de los grandes protagonistas de la serie, es fácil averiguar el contexto moral en el que se moverá la serie. Porque tenemos tanto grandes villanos como grandes héroes en ambos bandos; no hay bien ni mal, simplemente dos bandos enfrentados. En un bando encontramos a Cazellnu y en otro a Mittermeyer, ambos dos hombres sencillos que no quieren otra cosa que vivir tranquilamente con sus familias. En ambos encontramos a dos genios como Yang y Reinhard que no son otra cosa que la exaltación de todas las virtudes de los sistemas que representan: el sentido de la democracia más puro que se enfrenta a la dictadura del hombre más genial imaginable. Y estas dos estrellas atraen a jovenes que les idolatran como Julian y Emil, mujeres que se enamoran de ellos como Frederika y Hildegart, y multitud de amigos y camaradas que les respetan y siguen plenamente conscientes de su grandeza como Attemborough, Murai, Cazellnu, Merkazt, Reuental, Mittermeyer, Kircheis u Oberstein. No es así extraño lo caballeresco de las relaciones entre los personajes y el respeto que existe entre los guerreros de uno y otro bando, sabiendo que ninguno en verdad tiene una superioridad moral sobre el otro. Una vez las guerras se acaban no tienen problemas en reunirse para conversar sobre la guerra como buenos caballeros. Pero ambos bandos representan, a su manera, el bien, y lo que convierte a cada uno de estos blancos en el negro del contrario son los grises. El Job Trünicht de la Alianza, los decrépitos restos del Imperio y los mercaderes de la muerte que capitanea Rubinsky son los propiciantes de la guerra, son ellos el mal que esta serie presenta, y todos tienen como rango común el egoismo. La serie presenta virtudes y defectos de Democracia y Autocracia, pero no se decanta por ninguna de ellas. Toda forma de gobierno es correcta cuando no se haya corrompida, y aquí es donde encontramos el mal que la serie ve: los gobernantes que anteponen su bien personal al de los hombres que gobiernan. Este es el mal contra el que luchan los Heroes Gallacticos, un mal que se haya instaurado profundamente en ambos bandos. Un mal que se alimenta de más mal y que prefiere hacer más fuerte al otro mal que al bien que en teoria lucha con él. Es este egoismo el que hace que los miembros de la Alianza se vuelvan una y otra vez contra Yang Wenli a pesar de ser este su salvador, y es este mal el que derrocaría al idealista Reinhard de no ser porque en su lado se encuentra un Oberstein que esta dispuesto a ser odiado por todos si con ello evita que se odien entre ellos.

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La única concesión que la serie permite hacia el mal más puro y global es el de los “Terraismo”, una secta religiosa enloquecida y fanática(odio los fanáticos religiosos). Quizás demasiado exagerada y “maligna”, pero si obviamos sus acciones sus razonamientos son estremecedores, y es un motor necesario para que catalizar muchos de los acontecimientos (a parte de protagonizar propiamente algunos de ellos).

Por Julian Minci. La mirada del historiador.
Uno de los aspectos más meritorios de la serie es la figura de un narrador omniscente que adelanta algunos acontecimientos e intenta averiguar los pensamientos y motivaciones de los personajes. El tono de la historia es el de un falso documental, y ciertamente es adecuado de acuerdo a la narrativa y la historia expuesta. La serie no trata nunca de convencer al espectador de nada, ni siquiera trata de meterse en los pensamientos de sus personajes, sencillamente expone unos hechos al espectador para que este saque sus propias conclusiones. Es como un buen documental de historia con un poco de dramatización, relatando hechos siempre en base a testimonios de los secundarios y ofrenciendo incluso teorias sobre las motivaciones de los personajes, teorías que no obstante nunca da por ciertas.
Este tono de documental aumenta la relatividad moral de los bandos, pues en ningún momento se coloca a favor o en contra de un bando y sencillamente narra unos hechos como si fuera una clase de historia para unos alumnos nacidos muchos siglos después.
Es un recurso inteligente y original, y funciona a la perfección. Pero los autores no se conforman con seguir los pasos de aquel camino que inauguró Cervantes, rizán un poco el rizo e incluyen una tercera narración dentro de la historia. Se introducen documentales puros y duros dentro del propio documental que es la serie. Y es un nuevo acierto de la serie. Una vez establecidos los bandos y personajes principales, una vez que todo esta aclarado, la serie “hace tiempo” mostrando el camino que llevó a la civilización humana hasta el punto en el que se encuentra la historia. Y aquí, más que nunca, la serie se convierte en todo un tratado de sociologia e historia digno del mejor Asimov o de la más pura literatura histórica. Se nos describe sin pasión, como una simple concatenación de hechos, los acontecimientos de varios siglos, mostrando las figuras más importantes y los hechos más relevantes, así como las diversas teorias que rodean a estos. Presenta aquí la serie una madurez narrativa e ideológica sencillamente increible.

Por Ale Heinessen y Rudolf von Goldenbaum. Democracia versus Autocracia.

Considero este anime una “lectura” política tan digna como las del grandísimo George Orwell. Porque esta serie no prejuzga nada. Como he comentado, tiene un tono de documental y, aunque evidentemente siempre parece decantarse un poco hacia la democracia, verdaderamente no podríamos decir si el futuro en el que se narra este documental esta gobernado por una democracia o la dinastía de los Lohengramm aún se haya en el trono. La serie nos presenta en un principio la más corrupta democracia y la más decrépita autocracia, gobernada la primera por políticos corruptos que sólo piensan en ellos y sus intereses y la segunda por nobles cuyos derechos no tienen ningún sentido. En ningún momento ningunos de estos gobernantes se preocupan por aquellos a quienes gobiernan. Y después, en contraposición, la serie nos presenta las más utópicas democracia y dictadura, la primera regida por unos derechos absolutos y la segunda gobernada por un hombre incorruptible y magnánimo; ambas no obstante son casi imposibles y sus ideales absolutos resultan demasiado “fáciles” de mancillar, siendo la democracia imposible de instaurar debido a las ambiciones de los políticos y la autocracia corrompida desde la base por aquellos hombres que sólo piensan en su beneficio. Nuevamente encontramos como aquellos males que destruyeron la Alianza antigua y el Imperio decrépito se resisten a morir y pretenden parasitar sus brillantes sucesores. El mensaje de la serie es claro en este aspecto: ni autocracia ni democracia son ni el mal ni el bien, ambas son dos simples medios de gobierno, más o menos vulnerables a la corrupción de aquellos sobre los que se sustentan, son estos hombres, aquellos egoistas que anteponen su bien al de los demas los que constituyen la mayor amenaza para todos.

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Por Frederika Greenhill Yang, Hildegard von Mariendorf y Annerose von Grünewald. La capacidad de emocionar más allá de lo creible.
Pero hay algo por lo que esta serie destaca más todavía. A pesar de ser claramente una serie política e histórica, a pesar de ser bastante densa ideológicamente, a pesar de no ser una serie que penetre demasiado en los pensamientos de sus personajes… la empatía que estos consiguen esta muy lejos del alcance de una serie normal. Porque Reinhard y Wenli, encarnando dos roles que distan mucho de ser tradicionales y que son radicalmente opuestos, se ganan cada uno la simpatía del espectador. Y porque los personajes podran tener unas personalidades más o menos “agradables”, pero cada uno es consecuente con ella y la lleva hasta el límite (Reuental, Kircheis y el propio Yang Wenli son ejemplos superlativos de este tipo de desarrollo inexistente de personajes, inexisten porque los personajes ya estan completamente desarrollados desde el principio y en la serie no vemos otra cosa que el como cada uno de ellos hace exactamente lo que tiene que hacer en cada momento). Y me resulta complicado hablar de estos momentos sin soltar spoilers, pero es que la serie consigue ser tierna en algunos momentos con algunas escenas preciosas, pero es en los momentos tristes cuando alcanza todo su grandeza, cogiendo el corazón del espectador y retorciéndoselo como pocas veces lo han hecho. Kircheis, Wenli, Reuental y Reinhard son los respectivos protagonistas de cuatro de las escenas más grandes que he visto en mi vida en anime. He llorado en mi vida con varios animes y películas, pero ciertos momentos de esta serie han superado todos los límites habidos y por haber y me han hecho llorar a moco tendido como ninguna otra serie lo había hecho.

Por Alexander Siegfried von Lohengramm y Felix Mittermeyer.
Porque en el futuro volvamos a alcanzar alguna estrella tan alta como la de esta serie.

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He dedicado párrafos para la mayoría de los personajes, y quizás los que conozcan la serie se hayan sorprendido de que no haya ninguno para Yang, Reinhard, Kircheis, Oberstein, Reuental y Mittermeyer… pero es que sencillamente soy incapaz de escribir palabras a la altura de estos personajes.

escrita por eter

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4 comentarios en “EL MEJOR ANIME DEL SIGLO XX

  1. Es buena pero creo que sobre exageras con entronarla a santo grial, ademàs no puedes ir recomendando este anime a todo el mundo, obviamente que la leyenda no es un anime que vaya a calarle a todas las personas, este anime es para gente un poco màs adulta y de un circulo màs bajo perfil para el anime.

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